Institucional
El Árbol Torcido
Jun242008
Sabio nuestro pueblo, y por eso no está de más repetir un refrán que ha servido para ponerle una especie de “marca registrada” a la Asamblea Constituyente: “árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza”.A 24 días de la improrrogable finalización del plazo para terminar la redacción de la nueva Carta Magna, los levantamanos de Montecristi se encuentran con que les falta aprobar tan solo…500 artículos. Trabajando a todo trapo y sin dedicar tiempo a banalidades como ver los partidos de la Eurocopa o las Eliminatorias para Sudáfrica, les tocaría aprobar 20 por día, en 24 sesiones del Pleno.
Además, será necesario intercalar sacando “manteca”, la amnistía para Gustavo Noboa, para los ex Gerentes de la AGD, el mandato agrícola, la nueva ley de Tránsito y alguna que otra orden emanada de los sagrados predios de Carondelet.
No hay que ser graduado en la Universidad de Lovaina para saber cuál va a ser el resultado de semejante trabajo represado: una Constitución mediocre. Y cómo no, pues, si entre los 85 levantamanos de la mayoría de PAIS, no hay constitucionalistas. Revisando nombres encontramos médicos, arquitectos, penalistas sumados a última hora, ingenieros, amigas de guerrilleros, abortistas, dirigentes indígenas, invasores de tierras, ex curas y otros oficios más.
Así las cosas, no se le ocurrió mejor idea a Alberto Acosta que insinuar que la Asamblea tendría que trabajar un mes más. Semejante desaguisado movió los cimientos del buró de PAIS porque, encuestas en mano, vieron que el rechazo popular crecería a un ritmo más acelerado que el actual y a codazos, empujones y cocachos, lo sacan de la Presidencia. Es decir, lo que Acosta llamó “hacerse a un lado”.
A Alberto Acosta se lo puede acusar hasta de ingenuo, porque como tal se vistió cuando pidió a diferentes ministerios “obras” para Montecristi, olvidando que eso se llama “tramitar partidas” y era causal de destitución. La ingenuidad fue apoyada por 85 manos que se alzaron para respaldarlo y condenar la denuncia que este ciudadano que les habla formuló hace varios meses. Son las mismas manos que hoy se levantarán para ungir a un incondicional del régimen, don Fernando Cordero, el que llamó a los periodistas “perros uribistas”, que está presto para trabajar a la velocidad que quiere el presidente de la República, mezclando Mandatos, amnistías y aprobaciones de textos constitucionales.
Pero detengámonos un minuto solo para reconocer que el tiempo, siempre, le da la razón a quien la tiene. Fuimos muchos los que cuestionamos que la Asamblea se haya atribuído funciones que nunca le fueron delegadas por el pueblo ecuatoriano. Eso de legislar y dizque fiscalizar. Por eso es que la Asamblea comenzó chueca, como el árbol torcido. Por eso es que recibir a cuanta delegación viniere, revisar amnistías, parir Mandatos, acudir presurosos a las citas con el Buró político en cualquier parte de Manta, recibir al señor Correa, nombrar y despedir funcionarios y uno que otro cachuelo más, dejó a los sabios de Montecristi con apenas una pizca de tiempo para hacer lo UNICO que ordenamos en las urnas: redactar la nueva Constitución.
Este árbol nació torcido y aunque quieran entablillarlo con otro presidente más sumiso, o quieran pasarse por encima del reglamento para no respetar la sucesión en la primera vicepresidencia puesto que César Rodríguez les resulta más servicial que Aminta Buenaño, ese árbol no va a enderezar su tronco. Asamblea Constituyente: torcida naciste, torcida vas a terminar.
Jimmy Jairala
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