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Los niños de Casa Blanca y Santa Martha recibieron juguetes y agasajo
Dec302011

El prefecto Jimmy Jairala entregó los juguetes a las niñas.
Jairala rindió homenaje a menores de ambos recintos de El Triunfo.
Los trucos de magia de Alfred y las ocurrencias del payasito Piolín arrancaron risas y aplausos entre los niños de los recintos Casa Blanca y Santa Martha, en El Triunfo.
Los menores recibieron un agasajo navideño de parte del prefecto Jimmy Jairala, quien compartió con ellos en compañía de sus hijos y Maluli Valdiviezo.
El homenaje se desarrolló al aire libre en el recinto Casa Blanca. Desde antes de las 10:00, los chicos de ambos recintos se habían congregado con sus padres a quienes se les había entregado los tiques respectivos para que pudieran retirar los juguetes.
Pasadas las 10:00 arribó Jairala y lo que siguió fue una verdadera fiesta. Maluli hizo las veces de animadora y presentó al Circo de la Fantasía. Primero fue el turno de Alfred, quien sacó sorpresivamente al pichón Panchito de un pañuelo, con lo cual captó la atención de chicos grandes.
Vestido de frac y sombrero negros –al puto estilo de mago- su show maravilló a todos, más aún cada vez que Panchito volvía a salir de cualquier pañuelo o caja, o revelaba un truco de magia que enseñaba a los pequeños.
El segundo turno fue de Piolín, un payaso que caía fácilmente en las bromas de Alfred, y que hizo bailar, reír y jugar a los más pequeños. Uno de los mejores momentos fue en el juego del eco, a través del cual les pidió repetir todo lo que él decía.
El payaso no podía ser derrotado hasta que preguntó a los niños “quién quiere premio” y estos, en lugar de repetir el cuestionamiento, gritaron al unísono “yo”.
El entusiasmo de niños y niñas fue recompensando finalmente. Tras cerca de una hora de diversión, se les entregó juguetes. Entre las niñas beneficiadas estaba Éricka Arboleda, de 8 años, y habitante de Casa Blanca. La pequeña permanecía en una silla mientras sostenía una muñeca rubia y vestido colorido que no sacaba de su caja.
Cerca de ella estaba Walter Urgilés Rodríguez, de siete años, quien recibió un set de muñecos de acción. El pequeño no resistió la tentación y mientras los últimos niños también recibían juguetes, él ya había sacado roto el empaque de sus soldados y se aprestaba a retirarlos para jugar.
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